El futuro es ahora
llega cualquier fecha de término, impuesta por nosotros, sólo alcanzamos a decir… “Será para la próxima”. Dejamos los kilos demás encima, no pasamos del one two three en inglés, no logramos publicar en alguna revista científica o educativa, ni aterrizamos nuestro proyecto de vida que nos aleje de la monotonía aparentemente impuesta.
¿A qué se debe todo esto?
Quizás es la desconexión entre nosotros y el tiempo, entre lo que fuimos, somos y seremos y que no comprendemos que para obtener resultados diferentes, debemos de hacer cosas diferentes y eso incluye comportarnos como si ya estuviéramos cumpliendo nuestros sueños, es decir, si queremos hablar en otro idioma, tenemos que creernos ese avance, alinear nuestros sentidos hacia ese logro, pero no nada más de mente y corazón, sino de vivencia ya real del futuro, porque el tiempo no se puede ver como cortes en el tiempo, sino como sucesión transitoria de nuestros esfuerzos y circunstancias.
Pocos eventos podríamos destacar que realmente sean un parte aguas súbito entre dos posturas, realidades o ideas diferentes; generalmente, ese cambio es producto de una transición paulatina entre ellas, se exige voluntad, tiempo y obviamente la visualización de nuestra meta, de nuestro resultado en perspectiva, por lo cual, difícilmente lograremos nuestros objetivos de la noche a la mañana y sin esfuerzo, más bien, tenemos que pensar que los objetivos están ya aquí, con nosotros y que nuestras estrategias y planes están siendo enfocados y sobre todo vividos y sólo tomarnos tiempo para darle el título oficial al ambiente propiciado desde hoy.
El éxito no es un logro instantáneo, ni un sólo punto de llegada; más bien es el sentido de dirección sobre el cual dibujamos silenciosamente nuestros comportamientos, acciones, pensamientos, comunicaciones, etc., para el objetivo que ya estamos viviendo.
Saludos.








