Autocontrol, un signo de madurez emocional
El autocontrol es considerado por muchos como uno de los rasgos básicos que configuran la madurez emocional. El autocontrol, expresado sintéticamente, es la capacidad de postergar un deseo o impulso –una gratificación- en función de un objetivo futuro definido racionalmente. También se sabe que esta capacidad se empieza a desarrollar ya al año de vida. Siempre, obviamente, que se den las condiciones del entorno, especialmente la socialización adecuada, para que ello sea así. Esta capacidad está radicada en la corteza pre frontal, la cíngula anterior y el giro frontal anterior. Estas zonas del cerebro también dirigen la memoria de trabajo y la dirección de la atención.
Respecto de este tema, se hizo un estudio que demuestra el peso que este componente conductual tiene en la posibilidad de alcanzar el éxito. En la universidad de Standford, Walter Mischel realizó un experimento con niños de 4 años. Luego siguió su trayectoria, primero en el colegio y, luego, cuando ya adultos.
En el primer experimento, él constató que sólo el 30% de los niños logró auto controlarse en aras de una recompensa futura.
Cuando hizo el seguimiento en la etapa escolar comprobó que a quienes habían logrado auto controlarse a los 4 años, les iba académicamente mejor en los estudios, tenían más facilidad para poner atención en clase, para hacer amigos y no caían con facilidad en conductas violentas. También tuvieron más éxito en el proceso de admisión a la universidad.
Luego, al hacer el seguimiento del mismo grupo, ya en edad adulta, el autocontrol se volvió en un factor de éxito. Demostró que la inteligencia no es suficiente si ella no está sujeta a la capacidad de auto controlar los impulsos.
Fuente: www.conductahumana.com








